El embarazo y el parto suponen un gran esfuerzo físico para las mujeres, pero el nacimiento tampoco es un camino de rosas para el bebé.
Una nueva publicación demuestra en qué grado se deforma la cabeza del bebé con la presión durante el parto vaginal.
Gracias a la realización de resonancias magnéticas antes y después del parto, los investigadores muestran el grado en que los huesos del cráneo del bebé se desplazan y se superponen entre ellos, lo que provoca una deformación de todo el cráneo.
La cabeza del bebé adquiere una forma semejante a la del pan de azúcar, un cono alargado con la punta redondeada para poder pasar por la pelvis.
El propio cerebro también cambia de forma cuando esto ocurre.